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China: ¿Estado Fuerte o Débil?

  • Allende, Valdez y Valer
  • 8 nov 2020
  • 13 min de lectura

Xi Jinping. Source: Los Angeles Times
Xi Jinping. Source: Own edition

Estado fuerte o estado débil. Esa es la lógica de la que parte el análisis de Peter Gourevitch, el cual nos permitirá poder entender mejor un aspecto a veces dejado de lado por los estudiosos de las Relaciones Internacionales, como es la relación entre la política interna y política exterior de un estado. Es evidente que existen aspectos importantes de la estructura doméstica de un estado que repercuten en su comportamiento a nivel internacional, como son su burocracia interna, liderazgo político, presión de la opinión pública, entre otros más. De esta manera, Gourevitch define un estado débil como aquel donde las instituciones públicas están fragmentadas y el poder se encuentra distribuido entre diversos agentes, y en consecuencia, existen intereses privados particulares que saben sacar provecho de este esquema para formular políticas que favorezcan sus propios intereses. Por otro lado, un estado fuerte es aquel donde la política doméstica y exterior, emanan de un gobierno unitario, en el cual no hay lugar al favorecimiento de intereses particulares, sino que, por el contrario, las políticas se formulan en base a los intereses colectivos de la nación. Esta explicación es necesaria no sólo para entender la aproximación del autor, sino también el esquema del presente artículo, esta vez, enfocado en China como actor preponderante en nuestra región de estudio.


En primera instancia, Gourevictch nos pide identificar cuál es la posición del país con respecto a la economía internacional. En este sentido, podemos decir lo siguiente. China es la segunda economía más grande del planeta en términos de su PBI y la primera en paridad del poder adquisitivo. Asimismo, en medio de la coyuntura actual, el Fondo Monetario Internacional anunció que este país sería: “la única gran economía que crecería este año pese a ser el epicentro del virus” (Vidal & Santirso, 2020). No cabe duda que desde inicios del presente siglo, China ha ido posicionándose como el principal exportador dentro de la economía internacional o también como muchos economistas la denominan hoy, la fábrica del mundo. En este sentido, la política económica internacional china se ha basado en la participación en organismos internacionales como la OMC y el FMI, lo cual le abrió a China las puertas de otros mercados. De esta manera, “los productos chinos hicieron la guerra a través de la productividad, competitividad y precios” (Caballero, 2019). Ahora bien, Xi Jinping no se ha conformado con la producción masiva de bienes con poco valor agregado, sino que hoy en día es uno de los países que más invierte en ciencia y tecnología, destinando más de 6000 millones de dólares para un fondo de startups y estableciendo áreas especiales de alta tecnología en diferentes regiones del país al estilo Silicon Valley. Por el lado de la cooperación económica internacional, tenemos el megaproyecto de la Ruta de la Seda, el cual busca llevar crecimiento y desarrollo a las regiones más pobres de China, y a países de Asia Central, Medio Oriente, África y Europa. Esto muestra una tendencia de relacionamiento inclinado hacia el multilateralismo a nivel internacional, pese a que en lo interno la economía china sigue teniendo características propias de un sistema socialista, como es la intervención del estado en las empresas chinas. Sea cual fuere el modelo chino, vemos que el gigante asiático busca afianzar su rol de hegemón a nivel regional, y proyectar su poderío económico a escala global.

"Los productos chinos hicieron la guerra a través de la productividad, competitividad y precios"

La segunda cuestión dentro de este análisis es ¿Quiénes se benefician, apoyan o se oponen a las políticas chinas? Para responder a esto, se deben identificar los grupos de poder en China que han desarrollado políticas para modificar el juego de las relaciones internacionales, y no sorprende que varios países se vean fascinados por el megaproyecto chino, con la que el gobierno gana el favor de líderes internacionales y equipara su influencia política mundial con la económica. Tal desarrollo hubiera sido imposible sin el Partido Comunista Chino (PCCh) y el gremio de empresas controladas por organismos del gobierno nacional (SOEs) (Lin & Milhaupt, 2013), pues aportan una estructura interna capaz de garantizar el cumplimiento de las decisiones de los líderes. El PCCh ha mantenido el monopolio político, supervisando el rápido crecimiento económico del país y su ascenso como potencia mundial, mientras enfrenta desafíos externos e internos, incluyendo la desigualdad económica y la pandemia del coronavirus. El partido ha aprovechado la globalización y el desarrollo económico para sacar a millones de personas de la pobreza y reinventarse para guiar al país hacia la riqueza y promover el orgullo nacional. Sin embargo, aún persisten preocupaciones sobre la vulnerabilidad del partido ante la “desaceleración económica china” de los últimos años y la molestia pública por temas como la corrupción y las amenazas ambientales. Asimismo, se debe tener en cuenta el Documento No.9, un memorando presentado por Xi Jinping describiendo siete amenazas al partido, incluyendo la "democracia constitucional occidental", los derechos humanos y la independencia de los medios (Albert, Xu & Maizland, 2017). Para contrarrestarlas, el PCCh se ha integrado aún más con los estratos sociales y Xi ha silenciado a los opositores (grupos religiosos, organizaciones de medios, activistas de DD.HH.). Esto demuestra que los más beneficiados por las políticas adoptadas por los grupos de poder chinos son las élites, el pueblo se ve drásticamente afectado por la pobreza y, mientras tanto, la línea dura de Xi genera que los opositores al gobierno, defensores de derechos humanos y organizaciones como Human Rights Watch alcen la voz ante la opresión generalizada del pueblo chino (HRW, 2020). Por último, se debe considerar a potencias como Estados Unidos, cuya oposición conjunta con sus aliados es calificada por China como las “fuerzas occidentales anti-China dirigidas por Estados Unidos” confabuladas con disidentes dentro del país para cuestionar las decisiones políticas del gobierno tanto domésticas como internacionales.

Chinese population against repression. Source: Semana
Chinese population against repression. Source: Semana

Gourevitch considera que, la tercera pregunta que uno necesita responderse para evaluar esta interdependencia entre política exterior y doméstica, así como el grado de fortaleza de un estado es: ¿Quién define las alternativas de la política? En el caso del gigante asiático es claro, ya que desde 1949, año de la proclamación de la República Popular China, “el Partido Comunista Chino tiene el control total del país, desde el gobierno hasta la policía y el ejército” (BBC, 2019). Pero, específicamente, todo lo que respecta a decisiones políticas recae sobre el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista, estructura reducida que encabeza la pirámide del partido y que es liderada por el mismo Xi Jinping. Ellos, en conjunto con toda la burocracia estatal del país, juegan un papel clave en la gestión de la interacción entre China y el resto de la comunidad internacional. Asimismo, y de forma deliberada, formulan y llevan a cabo las políticas tanto internas como externas que sirven para gestionar asuntos como la globalización y multilateralismo de manera que funcionen a su favor. Tal es el caso de las negociaciones llevadas a cabo por Xi Jinping alrededor del mundo para sumar países al megaproyecto de la Nueva Ruta de la Seda, el cual plasma y proyecta al exterior, sus objetivos de desarrollo y crecimiento económico interno. Así, resulta claro que la deliberación interna liderada por el Buró Político precede cada decisión tomada por China para con el exterior. De esta forma, toman sentido las siguientes palabras de Gourevitch: “Si la política se formula en el seno del aparato del Estado, se ha argumentado, a primera vista, la importancia de dicho aparato” (1978, p. 907).

Politburo of the Chinese Communist Party. Source: CNN
Politburo of the Chinese Communist Party. Source: CNN
“Si la política se formula en el seno del aparato del Estado, se ha argumentado, a primera vista, la importancia de dicho aparato”

Finalmente, según Gourevitch faltaría responder a lo siguiente: ¿Cómo se legitima la política? ¿Qué hace que la política se cumpla y tenga éxito? Como se acaba de mencionar, el Partido Comunista Chino es crucial y su papel de liderazgo está consagrado en la Constitución, que al mismo tiempo, desde el año 2018 recoge el nuevo “Pensamiento Xi Jinping” con el fin máximo de empoderar la personalidad y pensamiento del presidente chino. Esto, junto con la propia filosofía oriental, conforman el discurso perfecto a través del cual el mismo Xi Jinping legitima cada una de sus políticas externas. En el caso de las políticas internas, la capacidad coercitiva del Partido Comunista es también un factor de legitimación bastante útil hasta el momento. Sobre la política exterior de China y su interacción con la región y el mundo, cabe tener presente que siempre justifica sus decisiones, acciones e iniciativas recurriendo a pilares nacionales como el del beneficio mutuo, ascenso pacífico, oposición a la fuerza y a la agresión, el establecimiento de relaciones amistosas y de cooperación, así como la apertura al exterior. Recordemos cómo es que el gigante asiático ha vendido en los últimos años el megaproyecto de la Nueva Ruta de la Seda alrededor del mundo, definiéndola como una iniciativa que permitirá “satisfacer las necesidades de los demás […] y hacer frente a los desafíos en beneficio del desarrollo y la prosperidad comunes” (Sierra, 2019).


Belt and Road Forum for International Cooperation in 2017. Source: CGTN
Belt and Road Forum for International Cooperation in 2017. Source: CGTN
“Satisfacer las necesidades de los demás […] y hacer frente a los desafíos en beneficio del desarrollo y la prosperidad comunes”

Entonces, si bien China busca proyectar una imagen de potencia económica global a través de proyectos como la Nueva Ruta de la Seda a favor del multilateralismo y la cooperación internacional, a nivel interno mantiene una economía basada en un socialismo con características chinas, lo cual genera confusión respecto de la autenticidad del modelo económico chino. Asimismo, debido a que las políticas tanto internas como externas sólo favorecen a las élites, dejando relegados a millones de ciudadanos, es evidente que hay incongruencias con las bases de su sistema político, que busca la igualdad de todos los ciudadanos, donde no existan clases sociales. Sumado a ello, está clara la centralización del poder en manos del Partido Comunista, que aunque parezca mantener buen control interno, las medidas coercitivas y represivas utilizadas logran generar cierto nivel de desconfianza a nivel regional y global. En síntesis, de acuerdo a los lineamientos planteados por Gourevitch, podemos decir que si bien existe un grado de relación entre las políticas domésticas y exteriores de China, no es lo suficientemente consistente como para denominarlo un estado fuerte.


China: Strong or Weak State?


Weak or strong state. That is the reasoning from which Gourevitch starts his analysis, which will help us understand an important aspect that is sometimes left aside by scholars in International Relations, which is the relationship among the domestic policy and the foreign policy of a state. It is clear that there are important aspects of a state’s domestic policy that will impact its international behavior such as internal bureaucracy, political leadership, public opinion, among others. This way, Gourevitch defines a weak state as one where public institutions are fragmented and power is distributed between different agents; and consequently, particular private interests take advantage of that structure by framing policies that benefit their own interests. On the other side, a strong state is defined as one where domestic and foreign policy detach from a unitary state, in which there is no place for favoritism of any particular interest but policies are formulated based on the collective interest of the nation. This explanation is necessary not only to understand the author’s approach but also the structure of this article, in this opportunity focusing on China as a predominant actor in our region of study.


China is the second largest economy of the world in terms of its PIB and first in purchasing power parity. Likewise, in the current context, the IMF announced that this country would be: “the only great economy that would grow this year despite the fact they were the epicenter of the virus” (Vidal & Santirso, 2020). There is no doubt that since the beginning of the present century, China has been positioning as the main exporter within the international economy, and is called by many, the factory of the world. In this sense, Chinese economic foreign policy has been based on their participation in international organisations such as the WTO or the IMF, which facilitated their entrance to markets in all parts of the globe. Therefore, “Chinese products made war through productiveness, competitiveness and pricing” (Caballero, 2019). Nonetheless, Xi Jinping is not only thinking about massive production of goods with little added value, but quite the contrary, China is one of the countries that most invests in science and technology, allocating more than 6000 million USD for a startup fund and establishing special areas of high technology in different regions of the country, just like Silicon Valley. In regard to economic international cooperation, the Belt Road Initiative is the greatest example, as it plans to bring growth and development to the poorest regions of China and countries in Central Asia, Middle East, Africa and Europe. This shows a relationship trend more inclined to multilateralism at the international level, even though they maintain important characteristics of a socialist economy at the internal spectrum, for example, the intervention of the government in Chinese companies. Whatever the Chinese model is. we can see that the Asian giant is trying to strengthen its role as a superpower in the region, and also projecting its economic power at a global scale.

“Chinese products made war through productiveness, competitiveness and pricing”

The second question within this analysis is who benefits, supports or opposes Chinese policies? To answer this, the power groups in China that have developed policies to modify the international relations’ game must be identified, as it is not surprising that several countries are fascinated by the Chinese project, with which the government wins the favor of international leaders and equates its global political influence with the economic one. Such development would have been impossible without the Chinese Communist Party (CCP) and the guild of State-owned enterprises (SOEs) (Lin & Milhaupt, 2013), since they provide an internal structure capable of guaranteeing compliance with the decisions of the leaders. The CCP has maintained a political monopoly, overseeing the country's economic growth and its rise as a world power, while facing external and internal challenges, including economic inequality and the coronavirus pandemic. The party has used globalization and economic development to help millions of people out of poverty and to lead the country to wealth and promote national pride. However, concerns remain about the party's vulnerability to the "Chinese economic slowdown" in recent years and public annoyance over issues such as corruption and environmental threats. Likewise, Document No.9 should be considered, as it is a memorandum presented by Xi Jinping describing seven threats to the party, including "Western constitutional democracy", human rights and media independence (Albert, Xu & Maizland, 2017 ). To counter them, the CCP has further integrated with the social strata, and Xi has silenced many opponents (religious groups, media organizations, human rights activists). This shows that those who benefit most from the policies adopted by Chinese power groups are the elites, the people are drastically affected by poverty and, meanwhile, Xi's hard line generates that opponents of the government, human rights defenders and organizations such as Human Rights Watch speak out against the widespread oppression of the Chinese people (HRW, 2020). Finally, we should consider powers like the United States, whose joint opposition with its allies is described by China as the “Western anti-China forces led by the United States” conspiring with dissidents within the country to question both the domestic and international political decisions.


Gourevitch considers that, the third question that one needs to answer in order to evaluate this interdependence between foreign and domestic policy, as well as the degree of strength of a state is: Who defines the policy alternatives? In the case of the Asian giant it is clear, as since 1949, the year of the proclamation of the People's Republic of China, "the Chinese Communist Party has total control of the country, from the government to the police and the army" (BBC, 2019). But, specifically, everything regarding political decisions falls to the Politburo of the Chinese of the Communist Party, a reduced structure that heads the party pyramid and is led by Xi Jinping himself. Together with the entire state bureaucracy of the country, they play a key role in managing the interaction between China and the rest of the international community They also deliberately formulate and carry out both domestic and foreign policies that serve to manage issues such as globalization and multilateralism in a way that works in their favor. Such is the case with Xi Jinping's negotiations around the world to add countries to the New Silk Road mega-project, which embodies and projects its domestic economic growth and development objectives abroad. Thus, it is clear that the internal deliberation led by the Politburo precedes every decision taken by China towards the outside world. In this way, the following words of Gourevitch make sense: “If the policy is formulated inside the state apparatus, a certain prima facie case has been made for the importance of that apparatus” (1978, p. 907).

“If the policy is formulated inside the state apparatus, a certain prima facie case has been made for the importance of that apparatus”

Finally, according to Gourevitch, the following question remains to be answered: How is policy legitimated? What makes policy enforceable and successful? As just mentioned, the Chinese Communist Party is crucial and its leadership role is enshrined in the Constitution, which at the same time, since 2018, includes the new "Xi Jinping Thought" with the maximum aim of empowering the personality and thought of the Chinese president. This, together with his own Eastern philosophy, forms the perfect speech through which Xi Jinping himself legitimizes each of his foreign policies. In the case of internal policies, the coercive capacity of the Communist Party has also been a very useful legitimizing factor up to now. Regarding China's foreign policy and its interaction with the region and the world, it should be kept in mind that it always justifies its decisions, actions and initiatives by resorting to national pillars such as that of mutual benefit, peaceful ascent, opposition to hegemony, opposition to force and aggression, the establishment of friendly relations and cooperation, as well as openness to the outside world. It is just needed to remember how the Asian giant has sold the New Silk Road mega-project around the world during the last years, defining it as an initiative that will make it possible to "meet the needs of others [...] and meet the challenges in the interest of common development and prosperity" (Sierra, 2019).

"Meet the needs of others [...] and meet the challenges in the interest of common development and prosperity"

Hence, even if China is trying to convey an image of world economic superpower through projects such as the Belt Road Initiative aligned with multilateralism and international cooperation, at the domestic level they still have an economic system based on a socialism with Chinese characteristics, which generates confusion about the authenticity of the Chinese economic model. Likewise, because domestic and foreign policies only benefit the elites, leaving millions of people behind and under poverty, it is clear that there are inconsistencies within the bases of their political system, that looks for more citizen equity in a context where there are no social distinctions. In addition to that, we can see a centralization of power in the hands of the Chinese Comunist Party, which has permitted effective internal control through coercitive measurements; nevertheless, at the same time, it has created an environment of mistrust at the regional and international level. To sum up, according to Gourevitch’s guidelines, we can say that even if there is a degree of relationship between domestic and foreign policy in China, it is not consistent enough to deem it a strong state.


  1. Albert, E., Xu,B. & Maizland, L. (2017). The Chinese Communist Party. Obtenido de Council on Foreign Relations: https://www.cfr.org/backgrounder/chinese-communist-party

  2. BBC . (2019). China anniversary: How the Communist Party runs the country. 07/11/2020, de BBC Sitio web: https://www.bbc.com/news/world-asia-china-49631120

  3. Caballero, D. (2019) China, la fábrica del mundo que factura 78.852 dólares al segundo. ABC Economía. Sitio web: https://www.abc.es/economia/abci-made-china-gigante-asiatico-toma-mando-mundo-201912230138_noticia.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F

  4. Edney K. (2014) Introduction. In: The Globalization of Chinese Propaganda. Asia Today. Palgrave Macmillan, New York. https://doi.org/10.1057/9781137382153_1

  5. Gourevitch, P. (1978). The Second Image Reversed: The International Sources of Domestic Politics. International Organization, 32(4), 881-912. Retrieved November 7, 2020, from http://www.jstor.org/stable/2706180

  6. HRW. (2020). La amenaza global de China para los derechos humanos. Obtenido de: https://www.hrw.org/es/world-report/2020/country-chapters/337324

  7. Lin, L. & Milhaupt, C. (2013). Los grandes grupos empresariales chinos: Entendiendo los mecanismos del capitalismo de estado en china. Revista chilena de derecho. Vol .40 (no.3)

  8. Sierra, A. (2019). La nueva Ruta de la Seda (I): el sueño de Xi Jinping. 07/11/2020, de Descifrando la Guerra Sitio web: https://www.descifrandolaguerra.es/la-nueva-ruta-de-la-seda-el-sueno-de-xi-jinping-i/#:~:text=Denominado%20por%20Xi%20Jinping%20como,coste%20del%20transporte%20de%20mercanc%C3%ADas.

  9. Vidal & Santirso (2020) China gana la partida en el tablero económico mundial. El País. Sitio web: https://elpais.com/economia/2020-09-26/china-toma-la-delantera.html


 
 
 

8 comentarios


o_vasquez
16 nov 2020

Plenamente de acuerdo. Si bien la economía china se ha venido sostenidamente fortaleciendo por 3 décadas, los beneficios de este crecimiento no parece que llegan a la población de manera equitativa a las expectativas que genera. Yo mismo estuve en Beijing hace 10 años y me pareció que los contrastes entre barrios, y entre autoridades y ciudadanos en general, es muy grande. La pobreza que observé alrededor de lo que llamaban la ciudad prohibida era abrumadoramente mayor a la que se ve en el centro de Lima. Esas expectativas han venido siendo frenadas por el fuerte autoritarismo del gobierno, los militares y tanques en la calle, junto con la enorme pintura de Mao, me lo dejaron ver. Pero más tarde…


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adlbc.09
11 nov 2020

Excelente artículo, permite evidenciar cuales logran ser las pretensiones de China. No obstante, pese a no estar alineado con el desarrollo de un sistema liberal, ello no implica que este no se establezca como un Estado Fuerte, pues tanto sus capacidades económicas como operativas le ha permitido obtener cierta hegemonía como potencia regional. Asimismo, es sumamente relevante tomar en cuenta cuál es su actual posición frente a la pandemia, siendo que se deja en claro un amplio manejo estratégico sobre el SMART POWER.

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sulsentimarcello
10 nov 2020

Buen análisis y sobre todo me sorprende como Gourevitch haya señalado que China, por más esfuerzos que haga a nivel interno y externo, no es un estado fuerte del todo. Pienso que es un estado muy fuerte y con mucho potencial, pero creo que en un mundo cada vez más liberal, mientras podría ser posible mantener mantener un control absoluto en la población interna, será difícil extender este control a poblaciones extranjeras sin generar desconfianza y eventualmente rechazo. Por más de que las élites chinas miren a los derechos humanos y otras libertades como "propaganda occidental", pienso que respetar esos elementos puede beneficiar a la sociedad, la cual, de no tener formas de escape, podría empezar a desarrollar un descontento…

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norlymelchor.24
10 nov 2020

Es interesante el análisis del desarrollo chino en distintos puntos económicos, haciéndola en terminos del multilateralismo uno de los principales líderes en el mundo. Sin embargo sus políticas son implementadas en las mismas medidas que sus preocupaciones y debilidades geopolíticas se encuentran presentes, por lo tanto el bloqueo de países como India podría significar grandes perdidas económicas a nivel comercial debido a la interdependencia entre ambos gigantes. Es así que aunque se puede considerar magneficiente el apogeo Chino en las últimas décadas y especialmente en el presente contexto pandemico. La realidad es que considerando la teoría que el autor plantea aún no se le puede ubicar como un estado fuerte. Así como tampoco se puede desmerecer sus esfuerzos por convertirs…

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belenm.11
10 nov 2020

Buen artículo! Definitivamente explican una teoría muy útil para analizar y de cierta forma, medir el grado de fortaleza o debilidad de un Estado. En el caso de China, es claro que a simple vista denota una fortaleza enorme. Sin embargo, y como bien mencionan ustedes, hay factores como la desigualdad, represión, vulneración de derechos e incongruencias políticas que pueden estallar en cualquier momento y que definitivamente se traducen en una importante desconfianza hacia el sistema manejado por el PCCH. Muy buen aporte!

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